Una noche de borrachera, a tres amigos se les ocurre tirar unas piedras desde un puente para asustar a los coches que pasan por debajo y grabar con el móvil toda la operación. Puede ser un pelotazo en internet, aunque hay que hacerlo bien para que no los reconozcan ni localicen a la hora de subirlo. Sin embargo, las consecuencias se alejan, y muchísimo, de las previstas. El coche que peor parado ha salido es el de los padres de la novia de Adrián, más o menos el líder del grupo, y la madre se encuentra muy grave en la UCI. A partir de ahí, mil dilemas, un cerco que se estrecha...

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