Algunas personas “aman demasiado”, a veces a tal punto que dan todo quedándose con una amarga sensación de vacío.En estas parejas suele pasar que se borran las diferencias entre ambos, mimetizándose, comenzando a establecerse un vínculo donde cada uno tendría que colmar todas las necesidades y deseos del otro.
El riesgo es que el otro se vuelva tan importante que no se pueda “vivir sin él o ella”, o mejor dicho, que su ausencia (aunque sea temporaria) produzca mucha angustia y sensación de abandono. Es común ver que en estas relaciones hay cierta dependencia precisando implementar distintas maneras para disimular la distancia, por ejemplo: llamarse varias veces al día, hacerse regalos (cartas, caramelos, detalles), hacer las mismas actividades, ¿compartir todo? o ¿imposibilidad de despegarse?
Esto que pareciera normal en una primera etapa del enamoramiento, puede volverse un problema en otros momentos de la relación.
María, este texto está muy bien, pero acostúmbrate a poner la cita del autor cuando copies algo ;)
ResponderEliminar